15 de mayo de 2015

Por favor, necesito un abrazo

Timbre, mi nombre y apellido resonando en el salón. Quería huir, sabía que venía a molestarme y solamente quería ahorrarme un par de insultos, pero corrió el salón y me atajó antes de que pueda cruzar la puerta, de repente me tenía entre sus brazos y me sostenía muy fuertemente por la cintura. Me quedé helada, hasta que pude aflojarme y dejé los brazos flojos a mis costados en evidente muestra de incomodidad, pero le sucedieron muchos segundos. 
  - Por qué no me abrazás? 
  - Lauti, tengo que acompañar a Yami...
  - Por favor, necesito un abrazo. 
Pero en tono en lo que me lo dijo, no pude soltarlo. Parecía tan herido... Un par de segundo incómodos más, un débil gracias, un beso en la frente y se fue.

9 de mayo de 2015

Solo un quick-post más

Cómo es esto de que te has ido y me hes dejado tanto tiempo acá sola? Cómo tenes corazón para hace algo así?
Bueno, no. Solo vengo a dejar una rápido asiento de mi situación ahora porque necesito descargarme y ya, y sé que algún momento querré venir y ver esto y me preguntaré que me pasó que no posteé nada tanto tiempo...
Si, mi padre sigue acá en casa, aunque no me guste. Eso es amor, aunque me guste menos. Mi hermana también sigue acá, desgraciadamente, y yo sigo ayudándola y ella cagándome. Y eso, aunque lo aborrezca viniendo de mi parte, también es amor. Y yo sigo terriblemente sola y eso... no esperen, eso no es amor. Pero no eso a lo que quiero venir.
Saben muy bien que sueño con irme a Noruega, y mis profesores me dan animo a que lo haga... pero sigo sin resolver como organizar mi vida sin que los números (o años, si así desean llamarlo) me fallen. Aunque cada vez lo hacen menos catastróficamente. Saben que amo la matemática, y también todos me han dan ánimo con eso, pero choca con Noruega y ya no sé que hacer. Bum. Mente en blanco. Desesperación y gente corriendo en mientras las alarmas de emergencias suenan.

No, realmente no era esto lo quería escribir hace cinco minutos cuando la adrenalina de la pelea con mi hermana fluía por mi cuerpo, pero esa adrenalina se trasladó a Aina, Jakam, personajes que viejos en mis historias, y la reciente Greta. Espero que estas historias sigan creándose tan bien como hasta ahora... Tal vez no la mía.

7 de marzo de 2015

Bekame

La idea se fijó en mi mente y en un país en concreto.
Estaba en mis investigaciones sobré donde estudiar y, de repente, Noruega golpeó fuertemente mi rostro. Y, aunque yo no quería que esto pasara simplemente para no ilusionarme, me enamoré completamente. Me dediqué a leer blogs, foros o lo que sea sobre argentinos, o directamente latinos e incluso españoles, viviendo allá; a revisar las páginas web de las universidades y las carreras que yo quisiera hacer. Finalmente, logré contactarme con una chica que, en principio creí que era de allá.
No mucho tiempo después de enviar mi primer mensaje, Bekame (llamémosla así puesto que realmente no sé su nombre) contestó, y fue en ese momento en que me confesó que ella nunca vivió en Noruega, pero que su prometido es de allí y que pronto se mudarán para comenzar una nueva vida. El hecho de no haber estudiado nunca en Noruega, podía perjudicarme, porque quizás no supiera nada sobre ese aspecto, o favorecerme terriblemente, porque como extranjera quizás estuviera interesada en hacerlo. Afortunadamente fue la segunda opción.
Tras relatarle mi idea y la situación acá en Argentina, me felicitó. Suena raro, si. Pero me felicitó. Me dijo que era un gran plan el que había pensado y que, de hecho ella comenzaría a estudiar para convertirse en maestra cuando se mudara. Que Noruega es un país especialmente abierto a los estudiantes y que, lo más probable es que pudiera conseguir un a beca, o sino, y cosa que es más probable puesto que mis investigaciones arrojaron que el Estado Noruego no da becas a estudiantes argentinos, al menos por ahora, podía pedir un préstamo estudiantil cuando llegara allí. Me hizo muy feliz leer que también me alentaba a no darme por vencida con hacerlo y me entusiasmé muchísimo más con la idea, a pesar de que hay algunas cosas que aún no sepa cómo resolver, por ejemplo; si hacer la licenciatura acá en seis años cuando allá podría hacer la licenciatura y el máster, pero si no la hago acá, no podría empezar a trabajar como profesora, y sería de ese trabajado de dónde ahorraría el dinero para irme, aparte de tener la práctica puesto que es lo que quiero hacer de mi vida.
Pero a pesar de eso me invadió también un fuerte miedo de no volver. De conseguir un buen trabajo allá, por ejemplo, y no querer volverme, aunque con respecto a eso puedo consolarme diciéndome que cualquier profesora con un máster en el extranjero sería tomada en cualquier escuela o universidad. Pero el mayor miedo que tengo es el e enamorarme y quedarme, y que mi familia se quede esperando que un día vuelva, que mis padres no puedan ver a sus nietos seguido y que mis hijos no pueda jugar con sus primos, que ni siquiera puedan entender lo que mi parte de la familia les diga cuando le hable.
Sin embargo... tampoco quiero arrepentirme en el futuro de algo que pude haber hecho y sin embargo no lo hice.

26 de enero de 2015

¿Miedo?

Empiezo a escribir este post y de repente dudo, ¿desde hace cuánto no sentía miedo?
Sin embargo este miedo este diferente. No es ese miedo del que puedo escapar corriendo a mi cuarto después de apagar las luces del living, ni tampoco tapándome hasta las orejas en la cama. Es un miedo lleno de dudas, y de unas especificas: ¿Cómo será?¿Cuándo será?¿Será caro?¿Será como dicen ellos, o como dicen los otros?¿Será ésto, o ésto otro?¿Será..O me arrepentiré? Tal vez ni siquiera sea...
Y esa última frase me llena de más miedo, si es que es posible. Así que después de un tiempo dándole vueltas en mi cabeza, unos días investigando un poco y especialmente una noche intranquila, decidí decirlo aquí dónde puedo hablar bajito, muy muy bajito, en un susurro que seguramente nadie escuche... porque, además, también tengo miedo de decirlo y que mis padres insistan en ayudarme, porque ya es demasiado el dinero de la universidad de mi hermana, quien habiendo tantas universidades públicas buenas en este país, decidió estudiar en una universidad privada -aunque en el fondo entienda sus razones-; o por el contrario, que decidan evitarlo y de alguna de sus extrañas formas me convezan de no hacerlo, y yo termine arrepintiéndome el resto de mi vida, o por lo menos los suficientes años.
Siento además unas ganas exageradas de hablarlo con ese profesor que me hizo dar cuenta que todo está en mis manos, y con ese otro que siempre exige y nos mantiene en ese constante aprendizaje, a nosotros y él mismo, y con esa profesora que me hizo amar las matemáticas y también la que me hizo querer ser profesora. Pero veo la respuesta inminente ante tan "alocada idea", alguien tan ajeno a mi familia, a mi vida diaria, realmente no podría decirme mucho, tal vez animarme un poco sin sembrar grandes esperanzas, tal vez intente hacerme entrar en razón y no hacerlo, "tener los pies en la tierra", o hacerme entrar en razón para que siga lo que dice ¿mi corazón?¿mis sueños?¿la niña aventurera dentro mío?
Tengo finamente planeados mis tres, tal vez cuatro años siguientes o lo que dure hasta terminar el profesorado... pero mi plan original era terminar lo y entrar a trabajar mientras hacía la licenciatura en alguna universidad de Buenos Aires, empezar a llevar la plata que no creo mi hermana lleve a casa. Aunque tampoco es que realmente se necesite, hasta ahora nunca hubo problemas, pero no quiero ser una larva y vivir de mis padres. Y por otro lado, si es que hago esto que quiero hacer, ya no los tendría cerca y no podría vivir de ellos... ni con ellos, aunque en este momento no es esto último lo que más me asusta.

Y ahora es el momento en que tomo aire y empiezo a respirar pausadamente, detengo el reproductor de música al que se le ocurre poner la canción más melancólica, aunque tristemente acorde al momento; y lo susurro esperando que algún hada madrina me oiga: Quiero estudiar en Europa.