Timbre, mi nombre y apellido resonando en el salón. Quería huir, sabía que venía a molestarme y solamente quería ahorrarme un par de insultos, pero corrió el salón y me atajó antes de que pueda cruzar la puerta, de repente me tenía entre sus brazos y me sostenía muy fuertemente por la cintura. Me quedé helada, hasta que pude aflojarme y dejé los brazos flojos a mis costados en evidente muestra de incomodidad, pero le sucedieron muchos segundos.
- Por qué no me abrazás?
- Lauti, tengo que acompañar a Yami...
- Por favor, necesito un abrazo.
Pero en tono en lo que me lo dijo, no pude soltarlo. Parecía tan herido... Un par de segundo incómodos más, un débil gracias, un beso en la frente y se fue.
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